
El Proyecto Sunrise de Qantas tiene ya su fecha de despegue. Y promete revolucionar por complejo la forma en que viajamos a larga distancia. Meterse 22 horas seguidas dentro de un tubo de metal a 11.000 metros de altura suena a tortura, pero la ingeniería y la medicina se han aliado para que sobrevivas al intento. Aquí tienes cómo será la experiencia a bordo del futuro vuelo más largo del mundo entre Sídney y Londres, analizada desde el punto de vista de lo que realmente te importa como potencial pasajero si eres tan osado de subirte.
22 horas sin escalas: así será el vuelo más largo del mundo con Qantas
Olvídate de las escalas en Dubái o Singapur. Tampoco tendrás que pasarte unas horas medio durmiendo en la terminal de paso de un país remoto. Qantas se ha propuesto conectar Sídney y Londres en un vuelo directo de 22 horas. Una auténtica maratón aérea que desafía los límites físicos del avión. Y también la resistencia del cuerpo humano, que se lleva al máximo nivel al viajar así.
Sabemos que pasar casi un día entero metido en un avión da respeto. Por eso, vamos a contarte cómo han diseñado esta experiencia para que no se convierta en una pesadilla de jet lag. Te contamos qué trucos esconde el Airbus A350-1000 modificado para que el vuelo te salga a cuenta.
Combatir el jet lag a nivel biológico
Para aguantar 22 horas seguidas en el aire, Qantas ha rediseñado la cabina junto a científicos del Centro Charles Perkins de la Universidad de Sídney. El gran enemigo en este viaje es el desfase horario, y para combatirlo van a alterar los ciclos de luz y las comidas desde el despegue.
La iluminación LED de la cabina imitará el espectro solar del destino final, forzando a tu cerebro a sincronizarse antes de aterrizar. Además, el menú estará diseñado con alimentos específicos que favorecen el sueño o la activación según el tramo del viaje. Si la aerolínea clava esta estrategia, evitará esa sensación de cansancio extremo que suele acabar en días perdidos de vacaciones.
La "zona de bienestar" para lograr movimiento a 10.000 metros
La gran novedad de estos aviones es la eliminación de asientos para crear espacio común. Qantas ha integrado una "Wellbeing Zone" en mitad del avión, accesible para todos los pasajeros, incluidos los de clase turista. Moverte es una obligación en este trayecto, y ahí tendrás hasta una zona para hacer algo de ejercicio.
Esto es importante, ya que únicamente así se puede garantizar que a los pasajeros no les empiecen a aparecer complicaciones médicas derivadas de pasar tanto tiempo sentados, y que son muy reales. Sin embargo, esta inversión en espacio reduce la capacidad total del avión de 300 a solo 238 pasajeros, lo que asegura que el aire de la cabina se recicle de forma más eficiente y que haya menos sensación de agobio en los pasillos.
El precio del tiempo en la aviación del futuro
El equilibrio entre el coste del billete (que no será barato) y las horas que te ahorras es lo que debes valorar. Para muchos, evitar los controles de seguridad intermedios y el riesgo de perder una conexión compensa pasar casi un día entero suspendido en el aire. Si durante esta larga travesía sufres un retraso masivo en la llegada por una mala gestión de la tripulación o de la compañía en el aeropuerto de origen, recuerda que tus derechos viajan contigo. Ante los retrasos de vuelos que superan las tres horas en destinos con origen o aerolíneas conectadas con la normativa europea, la ley sigue ofreciendo protección.
Conectar Sídney y Londres sin escalas es el último gran hito de la aviación comercial. El Proyecto Sunrise promete cambiar la forma en que entendemos las distancias globales, convirtiendo lo que antes era un viaje de dos días en un trámite de 22 horas. ¿Te atreverías a pasar 22 horas seguidas en un avión para ahorrarte las escalas? Si tienes en mente un viaje de larga distancia y la aerolínea te fastidia el itinerario con retrasos o cancelaciones injustificadas, escríbenos. Cuéntanos tu caso y deja que profesionales defiendan lo que te corresponde.




