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Las aerolíneas se llevan cada año 900 millones extra de los pasajeros que no reclaman

"Apenas el 2% del total de viajeros con derecho a una indemnización, tramita este tipo de solicitudes, con el consiguiente ahorro millonario para las compañías"

¿Ha sufrido alguna vez una cancelación, un retraso o un overbooking en el momento de embarcarse en un avión? ¿Sabe que si se cumplen unas determinadas condiciones tiene derecho a pedir una indemnización? Al parecer, muchos pasajeros no son conscientes de sus derechos como consumidores. Y las aerolíneas son las que al final salen beneficiadas de esa amnesia.

Se calcula que unos 200 millones de pasajeros viajan desde y hasta España cada año, de los cuales un 1%, es decir unos 2 millones –el equivalente de 5.500 personas cada día–, podrían tener derecho a recibir una compensación por vuelos afectados. Pero de este grupo de afectados, menos de un 2% llegan a reclamar, a pesar de que los usuarios tienen un plazo de hasta diez años para llevar a cabo estar reclamaciones.

Este olvido no sólo afecta a los viajeros, sino a aquellas empresas que se gastan miles de euros al año en desplazamientos y viajes en avión de sus directivos y ejecutivos, que pierden mucho dinero al no reclamar compensaciones económicas que les corresponden a sus empleados según la ley.

De acuerdo con la directiva económica en esta materia, los vuelos con menos de 1.500 kilómetros de recorrido que acumulen un retraso de dos horas o más se compensan con 250 euros como máximo.

Los que tienen un trayecto entre 1.500 y 3.500 kilómetros y un retraso de al menos de tres horas permiten una indemnización de hasta 400 euros, mientras que los que superan los 3.500 kilómetros de viaje y se retrasan cuatro horas o más propician un pago de 600 euros.

Si el retraso es superior a cinco horas, los pasajeros tienen la opción de reclamar un reembolso del pasaje y también un vuelo de vuelta, si correspondiera.

Según el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el pasajero que sufre un retraso de al menos tres horas en llegar a su destino es comparable al cliente que sufre una cancelación. Por lo tanto, la compañía debe ofrecerle un medio de transporte alternativo y además el consumidor tiene derecho a indemnización. En cuanto a las huelgas,
si tienen lugar entre el personal de la compañía, obligan la aerolínea a pagar.

En España las aerolíneas que reciben más reclamaciones suelen ser también las que más vuelos operan (Vueling, Ryanair, Iberia) y no necesariamente son las que sufren más retrasos. Pero todas estas empresas son muy hábiles en buscar excusas o entorpecer el proceso de reclamación para que al final el pasajero abandone en su propósito.

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Fuente: La Vanguardia